Cap. 1
Santiago me
despertó como a las 03:00 de la mañana, la verdad es que no entendía nada,
parecía estar muy alterado y preocupado a la vez, luego me llego un pensamiento
directamente a la cabeza, y sí era lo que yo temía, nos teníamos que ir de
Londres por mi culpa, por lo de la otra noche, pero si había sido en las
afueras de Londres, quien nos habrá podido ver? Es ese mismo momento Giel me
había sacado de mis pensamientos:
-Vamos,
ilii, corree, no tropieces correee-los gritos de giel, me sacaron de mis
pensamientos y me hicieron reaccionar, y sí, era por lo sucedido la noche
anterior que debíamos escapar de
Inglaterra.
Corríamos
desesperadamente por el bosque cuando sentí que mis piernas ya no daban para
más, y tropecé, caí al suelo llenándome de barro , así que Santiago me alzó en
sus brazos y a giel a su espalda para ir más rápido.
El viaje
duró como 2 horas , la verdad es que Santiago es el vampiro más rápido que
jamás haya visto, en efecto el único que
he visto. Hace apenas 2 semanas me había enterado de que era uno y ni si quiera
Giel lo sabía.
Eran las 5:00 de la mañana y
llegamos a un hotel llamado Red Roof Inn Seattle Airport, por el
nombre deduje que estábamos en Seattle, me sentía realmente cansada, en lo
único que podía pensar era es darme una ducha e ir a dormir.
-Buenas
noches , necesito una habitación
con dos camas, por favor- saludo
Santi
-Bien,
son 100 dólares por favor-dijo la muchacha del mostrador , sin prestarnos mucha
atención y entregándole la llave de la habitación.
Nos
dirigimos al elevador sin decir palabra alguna, solo al llegar a la habitación ,
cerrar la puerta con seguro Giel comenzó a hablar
-ilibeth,
vas a darte una ducha y luego te vas a dormir, esto ha sido muy agotador e
impactante para ti-dijo mirándome con ternura y preocupación a la vez-y TU, tu
y yo tenemos mucho de que hablar-esto último lo dijo muy molesta mirando con
furia a Santiago.
Sin
más me di una ducha de 20 minutos con agua caliente, para relajarme y poder conciliar
bien el sueño. Para cuando salí del baño ya no estaba ni Giel ni Santiago en la
habitación, supuse que fueron por ahí a “platicar” por lo que mi hermana había
dicho, así que solo me acosté y me dispuse a dormir.
Mientras tanto en Volterra…
POV. Alec
Eran las
23:00hs , y estaba rondando por los pasillos del castillo cuando me encuentro
con demetri y me dice que Aro quiere vernos a mí y Jane .
Entre a la
sala de tronos y allí yacían ya Jane,
Demetri y Félix y por lógica, Aro , Cayo y Marcus, entonces Aro comenzó a
hablar:
-Bien, ya
estamos todos reunidos, debo comunicarles mis fieles miembros de la guardia que
hay algo que nos incomoda y es algo preocupante-dijo aro con una sonrisa
torcida
-Yo diría bastante
preocupante-agregó cayo
-El hecho es
que hay una joven con un gran poder… de manipular los objetos con solo la
mirada, es humana y vive en Londres con su hermana mayor y un vampiro-eso si
era extraño, ¿por qué un vampiro querría tener a dos humanas consigo si no es
para alimentarse?
-Quiero que la traigan, sus dones nos serán
muy útiles en la guardia, bien, eso es todo, quiero que se alisten desde ya y
salgan a buscarla-
Todos asentimos
y salimos a Londres a buscar a esa niña que tanta curiosidad le causaba a Aro, lo
que verdaderamente me tenia intrigado era, ¿como una humana podía tener un don?
aunque pensándolo mejor no es tan extraño , puesto que jane y yo ya poseíamos poderes
antes de ser convertidos, pero por qué un vampiro mantendría vivas a dos
humanas, más aún cuando una de ellas poseía un poder como ese…
Todos nos
dirigimos a Inglaterra llegamos como a las 2 de la mañana, a demetri le costó
un poco encontrar la casa, y eso ya me tenia despacienciado, así que comencé a buscarla por mi propia cuenta, y la encontré
, no sé cómo pero las dos humanas y el vampiro ya sabían que íbamos y se echaron
a correr, entonces los perseguí, y escuché como una de ellas gritaba
-Vamos, ilii, corree, no tropieces correee-entonces
las más pequeña, la tal ili tropezó los estaba por alcanzar, pero aquel vampiro era demasiado rápido, a una
de ellas las llevo en brazos y a la otra sobre su espalda aunque llevaba a cuestas
a esas dos humanas su velocidad no disminuía , algo me hizo caer al suelo y los
perdí de vista
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